La momia fue llevada por sus padres a las catacumbas de Palermo, que la aceptaron de manera excepcional (ya no admitían a más cadáveres), y la dejaron allí en un pequeño féretro forrado de plomo y cubierto con un doble vidrio sellado con cera. Allí la visitaban y pagaban a los monjes por los cuidados.
Con el paso de los años, se pudo apreciar la calidad del trabajo de Salafia, ya que el aspecto de la niña mantenía un aspecto adorable y daba la impresión de que iba a abrir los ojos en cualquier momento. De hecho, la momia se ganó el apodo de “la bella durmiente”, y es la principal atracción de las catacumbas de Palermo, que están abiertas al público.
Su descubrimiento causó tanta sensación como escepticismo e incluso los había que veían en ella cierta santidad. Los investigadores de National Geographic le practicaron numerosos estudios confirmando incluso con rayos X que sus órganos estaban en muy buen estado de conservación. Fue entonces cuando descubrieron algo más sorprendente aún si cabe: tras colocar una cámara delante del cadáver y dejándola que grabara descubrieron que Rosalía abría y cerraba los ojos espontáneamente por las noches.
Muchos no tardaron en atribuirlo a brujería mientras que otros tantos aseguran que no es más que un efecto natural debido a los flashes de las cámaras y a la humedad del ambiente que provocaban una foto-descomposición del cuerpo así como un cambio del color de su pelo, ahora más rubio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario