Monterrey, Nuevo León, México
Cuentan las crónicas que allá por el año 1949, en el barrio del Topo Chico acostumbraban reunirse dos hermanos y el primo de ambos para pasear en el Cerro del Topo para jugar y para conseguir colorines que usaban como canicas ya que sus escasos recursos no les permitían a sus padres comprárselas.
